Tradición veraniega en las Islas Baleares

Aún no hace tres meses que estuve en Ibiza, y ya pienso en volver. Esto de viajar, es un empezar y no parar.

Vivir en Barcelona tiene su encanto, y más si has vivido la mayor parte de tu vida en un clima más frío, como es mi caso. Quizás alguien esté pensando que me he ido por las ramas, que también lo hago a veces, no nos vamos a engañar, pero no es el caso.

La semana pasada vi en una aplicación del tiempo que llevo en el móvil, que daban lluvias para esta semana. De momento, aún no han llegado. Pero se esperan. Lo que sí es verdad, es que hace más frío. A mí me encanta el frío, creo que es una debilidad.

La ropa de invierno, el café calentito, el vaho que sale de la boca al respirar, estar en el sofá con el pijama de pelo, la manta, el jersey…y mil cosas más que encuentres en el armario y te puedas poner. Es pensarlo, escribirlo y ¡desearlo! En ese orden. Eso, es un placer, y en este caso, ¡no diría que como cualquier otro!

Sin embargo, y ahí viene el pero, soy alma de contradicción. Y ahora que viene el frío, pienso en el verano que acabamos de pasar. Ese verano en el que me quejaba de la humedad, de los mosquitos, y de las altas temperaturas. Ese, ¡es el que ahora echo de menos! Y no tanto por todo lo que acabo de comentar, sino por las escapadas o los viajes que espero se conviertan en tradición anual. Como las Navidades.

Este verano estuve en Ibiza por primera vez. ¡Suena hasta romántico! Fue un viaje diferente, de esos que te marcan y que quieres marcar tú también en el calendario para repetir todos los años.

La ruta fue Ibiza-Formentera-Ibiza. Y el plan fue playa-relax-gastronomía-mar-playa-relax. No me he repetido en el plan, sino que nuestro objetivo estaba cargado de relajación y playas paradisíacas.

Hay planes que son difíciles de seguir, bien porque abarcan numerosas actividades y son muy ambiciosos, o porque surgen otros en el destino que son más llamativos. Sin embargo, nosotros este verano lo cumplimos totalmente.

Creo que no era un plan pretencioso, pero si estaba lleno de ilusión y de ganas por disfrutar de unas islas que merecen ser vistas. Como dicen por ahí, Formentera tiene una magia especial. ¡E Ibiza también tiene lo suyo!

Y en esas estoy ahora, pensando en las calas de Formentera, en los restaurantes con vistas al mar de Ibiza, o lo que es mejor, ¡en comprarme el billete ya para conseguir un buen precio! (creo que esto último no va a ser posible, ya que no salen vuelos con tanta antelación). No se puede tener todo.

Toca esperar 😉

PD: Visitar la isla en moto es éxito asegurado, pero si vas con un grupo, como en mi caso, es más cómodo el coche. Os dejo un enlace, por si le queréis echar un ojo para alquilar un coche en Ibiza.

Nos vemos pronto.

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